Monday, October 20, 2025

¿Ya hizo la tarea?

Empecé escribiendo esto de distintas formas, pero nada es tan conciso y eficiente como la verdad. Mi mamá se fue, pero antes de hacerlo se levantó temprano, hizo mercado, y dejó el almuerzo hecho. Posiblemente, no sabía que no habría de comerse esa sopa que cocinó para nosotros ese sábado, y que al final terminamos degustando mientras la salábamos con lágrimas. El punto es que al final ella fue cónsona con lo que siempre nos preguntaba a mí y a mi hermana: ¿Ya hizo la tarea? Hacer la tarea no asegura nada, pero ayuda en todo. Obviamente, puedes haber estudiado mucho para ese examen y todavía te pueden poner un problema sacado de la nebulosa donde no entiendes ni la notación. Pero hacer la tarea es la única cosa que puedes usar para maximizar lo positivo y minimizar lo negativo (en ambos casos derivas e igualas a cero).

En realidad, no sé si a la señora Imelda le hubiese gustado hacer algo distinto antes de irse. Pero la verdad es que hizo su tarea antes de partir y ya está. A veces, mientras lavo esos platos que no son míos, pienso en eso. Y como siempre, me sorprendo de lo mucho que enseñó con el poco tiempo que tuvo.


Saturday, January 7, 2023

Dar de comer es querer

Es lo segundo que tu mamá hace después de buscar tu rostro cuando acabas de nacer. Creo que lo primero que hace es sonreir, o algunas llorar.

Y no es que yo lo recuerde, pero si he visto como sucede. Justo al rato de que uno anda llorando, sólo por que es la única manera de comunicarse, todo recien nacido busca que comer. Así que la primera forma de afecto que recibes tiene forma de teta. Ofrecer comida es la forma más pura de demostrar afecto (y si no lo recuerdas, pregúntale a tu mamá). Me doy cuenta de eso cuando cocino para los que quiero, y me llena de felicidad que se lo coman con gusto. Afortunadas (o bendítas diría mi papá) son las madres que pueden dar alimento que emana de su cuerpo. 

Pero no todos tenemos esa oportunidad. Entonces nos toca picar, revolver, y sazonar. Calentar y hervir. Probar y ajustar. Repetir varias veces todo eso hasta cuando se sirve lo que se cocina. Y en el momento en que la gente se lo come y sonríe, sin ser madre, entiendes que dar de comer es querer.

Saturday, May 22, 2021

V = I . R

Estando en quinto grado, uno de mis tíos nos visito a la casa. El venía de Maracay y pasaba un sábado o domingo por Casalta,  ese día mi mamá se esmeraba por hacerle una buena sopa. Aquel sábado después de la sopa, en la mesa de la casa el sacó un papel de no se donde y escribió:

V = I. R

Me explicó que el voltaje era igual a la resistencia por la intensidad de la corriente. Despejó después la ecuación y me dijo lo que era la resistencia y la intensidad. Me habló de circuitos y otras cosas más. A ciencia cierta, yo no entendía lo de letras que se pudieran multiplicar. Me gustaban los números, pero lo de símbolos que se usaban para escribir siendo comodines para cosas de contar me resultaba un poco esotérico.

Pero es que mi tio Chucho era asi. Era una mezcla de ciencia con lo etéreo. El hablaba de los átomos, de las fuerzas elementales, y el poder del pensamiento. Cruzando todo en oraciones que denotaba un manejo cómodo de esos temas. Y es que el chocheca era considerado el mas inteligente de los hermanos. Con un grado de Ingeniería Mecánica de cuando las universidades colombianas eran mas exigentes que un seminario. Con innumerables libros de cuanta cosa escribian los metafísicos. De una praticidad que parecía a veces indiferencia, aunado con una paciencia que ponia cualquier desaire como la última posibilidad.

Mi tío se preocupaba por lo que comía. Bromeando nos decía que dejaramos de comer cadaveres (asi llamaba el a la carne), por que eso era puro mortecino (palabra que sólo la he escuchado en Colombia). Lo recuerdo terco como buen Rangel. En un viaje a Colombia en el que me llevó, en la camioneta beige que le robaron años después, me despertó el sol de mediodia con él pidiendo cola para buscar gasolina. A pesar que se le habia dicho que pusiera antes de salir. Al final alguien en una moto lo acercó a una bomba.

Ya estando en bachillerato mi tío me regalo una enciclopedia de electrónica y un curso de electrónica por correspondencia. Y me dediqué a hacer los ejercicios y estudiar lo que podia. Desde entonces lo de las letras y numeros ha sido lo mío y la electronica se convirtio en lo que me gustaba. Asi que mi tío Chucho también es partícipe de mi carrera.

El Chucho separó una pelea conmigo y mi papá cuando la muerte de mi abuelo. Me buscó trabajo en una planta de la Ronco durante unas vacaciones de electricista. Siempre venía con un bulto de pasta para la casa. Le compraba los pañitos tejidos a mi mama, para que ella tuviese algo de dinero (y con eso fue que por fin pudimos cambiar los muebles). Repetia el mismo chiste una y otra vez hasta el cansancio. No dejaba de decir que piensa lo bueno y se te dara. Y tenia una sonrisa que siempre se la regalaba al que se lo encontrara. 

Yo en realidad no creo en cosas divinas. Pero al Chucho lo que es del Chucho. En sus propias palabras:

"Aunque los tiempos son dificiles para todos. Hasta que aprendamos a vivir sin guerras y como verdaderos hermanos. Esto es lo que merecemos, por ahora. El pensamiento siempre en alto. Pues sólo la mente crea, el sentimiento impulsa y la palabra decreta. Somos lo que pensamos y en eso nos convertimos. Sobrino piénsalo y analízalo, no hay casualidad, sino causalidad.  (...) 

Somos los autores de nuestra propia vida. Esto lo hablamos mas largamente un día con una cerveza sobrino."

Es posible que mi tío estaba en lo cierto. Y que en algún plano de esos que el mencionaba tanto me está esperando. Y allí cuando yo llegue podamos sentarnos por esa cerveza y me explique otra ecuación de alcance universal. Por lo pronto, me la tomaré yo; brindando por su memoria y agradecido por sus enseñanzas.

Thursday, March 11, 2021

"Paaaaakaaa"

El bigote de Serapio era tan marcado como su acento gallego. En realidad no sé cuando empezó a enseñar en el Jesús Obrero, o al final de cuentas cuando dejó de hacerlo. Pero me resulta difícil pensar en mi liceo sin que su nombre aparezca como protagonista. Era testarudo en su pedagogía. Cada año buscaba al estudiante que tomaba las mejores notas y así usaba su cuaderno como guía para el año siguiente (en mi año, 1991, el cuaderno de Franklin Gutierrez fué el elejido). Serapio enseñaba electrónica. Empezaba con las cargas positivas y negativas. Donde la distribución de esos paquetes de electrones (o protones) te hacía usar notación polar or rectangular. Continuaba después con la ley de Ohm, y seguía con Norton y Kirchoff. Y si no aprendías como pasar de triángulo a estrella al calcular un circuito, seguro que ese examen no lo ibas a pasar. Después era el turno de la corriente alterna, y sin saber cómo, comenzabas a usar números imaginarios para poder incluir condensadores y bobinas en los circuitos. De allí tenías que rectificar factores de potencia, y ya todo se volvía una mezcla de números, ángulos, y  la raíz cuadrada de la unidad negativa. Pero Serapio fué más que el facilitador de todo ese conocimiento. Exactamente treinta años atras, mi madre murió sin previo aviso (que problema que toda la gente buena se muera en Marzo). Y aún recuerdo a Serapio callado, sentado en el funeral. No me decía nada. Y allí con todo su conocimiento y su silencio supo apoyarme en ese rato. El no me trató distinto, supongo que lo hizo por respeto. Pero cada tanto me preguntaba por mi papá y mi hermana. Es que eso de ser un buen maestro y mejor persona se le daba bien a ese gallego bigotudo. Es una pena que nunca se lo pude decir. 

Yo enseño ahora. Y pensándolo bien algo de ese Serapio se me pega a veces en las clases. Y en muchas ocasiones quisiera gritarles "Bobiiiitooos", para que se despierten. Y así sepan que si no hacen lo que deben, lo más seguro es que cuando prendan todo, su sistema será un sólo "Paaaaakaaa". 

Monday, February 15, 2021

El Menú

 No sabía para qué servía el horno de la cocina. Mi mamá no lo usaba. La puerta sólo se abría para guardar ollas y para sacarlas. De pequeño me parecía bastante práctico tener todas las cacerolas a la mano. Aunque a veces mi mamá horneaba plátanos que servía con queso y tenía que sacar todas las ollas. Y todos los peroles quedaban esparcidos en el suelo de la cocina. Pero mi mamá no horneaba tortas, galletas, ni pastichos, ni nada de lo que las otras mamás hacian en sus hornos. Lo de mi mamá era picar ají dulce, cebolla, y ajo. Hacer un sofrito que al final terminaba sirviendo para todo eso rico que ella cocinaba. De esas cosas que aparecia magía. Esa señora siempre picaba los mismos ingredientes y al final cocinaba distintas cosas. Era como si los ingredientes fueran un lego de comida, y ella usando las mismas piezas podía hacer una sopa de pollo o una carne mechada. Despues de viejo, yo  aprendí a usar el horno. Y horneo pan, y hasta el de jamón también (que ya mi hijo sabe preparar). Pero no heredé su alquímia de cocinar de todo con pocos ingredientes. Yo debo hecharle una infinidad de ingredientes a un guiso y gastarme una mañana para que sepa remotamente como cualquier cosa que mi mamá podía montar en media hora. De todas maneras, a veces me sale bien y pasa que algo de sus sabores se dejan colar en mi comida. El plato me sabe "casero".  Casero significa que sabe como si Imelda hubiése cortado los vegetales en la mano (cosa que tampoco sé como hacer) y al echarlos en la olla algo de su cariño se mezcló con lo que se cocinaba. Sirvo esa comida orgulloso. Poque ese cariño que ella me daba en su arroz con tajadas y carne no se acabó cuando ella se fue, sino que ahora se sirve en otro menú. 

Saturday, July 4, 2020

La salsa que es buena pal' pavo

Ya dije que he tenido la suerte de encontrame con mamás que no son mías. Señoras que me cocinan un plato de comida como si fuera uno de sus hijos, o que me regañan como lo haría una madre en bata. Pero hoy me dí cuenta que yo también soy un hijo a destajo. Que me encuentro con esas señoras que tienen hijos que no se han dado cuenta de lo que tienen. Y me ofrezco a lo que sea, como si me fuera a caer una bendición por ayudar. Y quiero acompañarlas al doctor, o ayudarlas con algo que ellas no son capaz de pedirle a los que todavía no se percatan de que ellas son el origen de los que algunos llaman afecto.

Y es que como no puedo hacerlo contigo lo hago con alguien en tu nombre. Y escribiendo esto todavía salen lagrimas, pero ya entendí que estás en todos lados. Cuando dicen que madre sólo hay una, lo que quieren decir es que todas las madres son la misma.


Thursday, October 18, 2018

Respeto

La señora Imelda era de las que hacia las cosas sin dar muchas vueltas. De las que callaba a cualquiera, sin importar su tamaño o su rango. Ella decía las cosas, te gustaran o no, si tenia la certeza de estar en lo cierto. A pesar de eso, se te podía acercar para preguntarte si se había coloreado su cara de la manera correcta. si no tenía más color de un lado que  del otro. Y te podía pedir con una humildad que parecía del pesebre de Belén que le enhebraras una aguja, porque ya ella no podía hacerlo. Sus hermanos las respetaban como si fuera su mamá. Y algunos de los primos que eran Guardias Nacionales la obedecian mas que a un capitán.
Era la personificación del respeto que ganas por ser quien eres y no por el tíulo que posees.
Y es allí donde la genética juega su papel. El hijo, que ya a esta altura tiene el pelo tan enredado como su abuela, me dió su idea de lo que es ser alguien:

"Yo no quiero poder, yo sólo quiero respeto"
                                                      Abraham



Ya casi que tu edad

Ya tengo casi que tantos años como tu antes de irte y todavía lloro en mi cumpleaños recordándote. Pero ahora paso cada día pensando en lo que no pudiste hacer, para hacerlo por los dos. Y rodeado de gente que me quiere y siendo útil para con el que puedo creo que lo estoy haciendo bien. Otro año donde llevo tu recuerdo a todos lados y preguntándome de lo que dirías si me vieras. Gracias por darme esta vida; que a fin de cuentas, ha sido el mejor regalo de cumpleaños.

Thursday, August 24, 2017

Las madres infinitas

El poeta Andres Eloy Blanco escribió una pieza titulada "Los hijos infinitos". Uno de los versos dice así:

Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños 
 que la calle se llena 
 y la plaza y el puente 
 y el mercado y la iglesia 
 y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle 
 y el coche lo atropella 
 y cuando se asoma al balcón 
 y cuando se arrima a la alberca; 
 y cuando un niño grita, no sabemos 
 si lo nuestro es el grito o es el niño, 
 y si le sangran y se queja, 
 por el momento no sabríamos 
 si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

Me voy a tomar la libertad de robar su idea. Por que viéndolo bien, las mamás también son infinitas.

Cuando se tiene una madre, se tienen todas las madres;
la madre que todavía no duerme esperando el parto
y la que no lo hace por dar de mamar.
La madre que se preocupa por que la ropa combine,
y la que no sabe que va  a cocinar.
Esa mamá que reprende para que tu aprendas,
y la que nunca te encuentra nada mal.
La madre que te defiende hasta de los curas,
y la que te sabe consentir.
La que prepara el hígado como te gusta,
y la madre que llora al verte triste.
Cuando se tiene una madre, te duelen todas las madres;
te duele cuando alguna sufre
y cuando los hijos no la saben cuidar.
Y quisieras que entendieran,
lo que es ya no tener a quien llamar mamá.
Es que cada vez que una madre se vá,
te recuerda lo que duele si la tuya no está.
Cuando se tiene una madre, se tienen todas las madres;
y al ver cualquier madre sonriendo,
te puedes dar cuenta que algo de tu madre allí está.
Que al final de cuentas,
el verdadero milagro no es que haya vida,
sino que haya mamás.

Para otra de mis mamás. 

Thursday, May 18, 2017

Entregando papeles

Otras graduaciones Imelda. Y ahora yo soy el que entrega diplomas. Estoy allí, estrechando las manos de estudiantes y con mi siniestra dándoles un título. Ahora ya soy parte de ese recuerdo. Del que le dirán a alguien, que el profesor que les dió su última clase, también les felicitó en su graduación. Y como ellos, que saben que sus familias están allí, viéndolos orgullosos. Yo asumo que estás en algún lado de ese auditorio. Sonriendo porque ese que te sacó las canas azules resultó también bueno en otras cosas, no solamente en travesuras. Quisiera me vieras, y le dijeras a cualquiera de mí. Como cuando mostraba mis notas a los vecinos y a mi no me gustaba...
Ya entregamos papeles Imelda. Y ahora es que falta mostrarte lo bien que lo hiciste.

Saturday, December 17, 2016

Siempre alguien está allí

Ayer fueron las graduaciones en la universidad. Siempre voy a los actos de la mañana y de la tarde, las de Agosto y Diciembre. Me disfrazo de profesor y asisto a los estudiantes durante todo el acto protocolar. Luego me pongo a observar a los padres, madres, y amigos. Y felicito calurosamente a aquellos estudiantes que formaron parte de alguna de mis clases. Voy a este acto pensando en aquellas graduaciones en las que Imelda no pudo emperifollarse para ir. Entonces me pongo a pensar en todos aquellos que se están graduando allí, que como yo recuerdan alguien que ya no está. Que quisieran que los viera aunque sea por un momento para compartir la emoción y verle la cara de felicidad. Se me hace el dolor raro en la garganta y sonrío porque yo estoy allí y ellos no lo saben. Seguramente como siempre me pasa a mí.

Monday, November 21, 2016

Se parece a ti

Hoy el hijo cumple años. Si la abuela estuviera aqui le hubiése regalado una franela o algo de vestir. El hijo recibiría la prenda con algo de indeferencia, pendiente de esos otros regalos con los que se puede jugar. Y el papá le diría que prestara atención al regalo de la abuela. Que le diera las gracias y la besara. Porque la abuela compró eso con lo poco que tiene. Que todo su cariño no cabe en ningún regalo, y que nos toma mucho tiempo entender eso. El hijo no lo pensaría mucho, pero de todas maneras le daría un beso a la abuela con uno de esos abrazos que el sabe dar. La abuela se sonreiría mientras lo ve irse. Y me diría con una cara de reproche y una mueca: "Se parece a tí".

Saturday, September 24, 2016

Modelo

"Cuando sea grande, quiero ser como tú."
Le dijo el hijo.
 Y el padre se sintió mal, por que el quisiera haber sido un hijo como el que tenía.

Friday, May 20, 2016

El pelo de Carlín

Ya su mamá me dijo que había que cortarle el pelo. Al hijo le crece el pelo rapidísimo. Y no le crece "parejo" como diría mi mamá. El pelo le crece en forma de "tumusa". No es completamente crespo, ni tampoco liso. Es un casco de cabellos que se le va formando en la cabeza de forma irregular. Con montañitas por los lados y con una voluntad propia que pudiese usarse como un ejemplo de caos. "Mira, hay que cortarle el pelo a Carlín", dijo. Y entonces tengo que explicarle al hijo quien era Carlin. Y como le crecía el pelo así de desordenado. Recuerdo entonces a mi tío y sus payasadas. La historia de como le pidió a un desconocido de la calle que se hiciése pasar por mi abuelo en una reunión de la escuela para evitar el mal rato. Se reía y me hacía reir mientras me servía una sopa en uno de esos mediodías que me detuve en su casa, mientras buscaba trabajo como ingeniero recién graduado. Me alegra pensar que mi hijo tiene algo de Carlín. Mi tío era una de esas raras personas que aunque estés triste recordándolo, te sonríes sólo de pensar en el y sus ocurrencias. Y como diría mi papá: hacer llorar es fácil, lo difícil es hacer reír.

Wednesday, March 9, 2016

Un cuarto de siglo

Te extraño. Extraño ese poco de cariño que me queda en el recuerdo. Tu café con leche de las mañanas que muchas veces era el balance perfecto entre café, leche y azúcar. Lo de recordarme de mi uniforme y que secara los platos. Y que de a ratos te sintieras orgullosa por que se me daba bien lo de los números. Pero quisiera extrañar más. Quisiera extrañarte regañándome por llegar tarde a casa. O feliz durante mi graduación. Quien sabe si enfadada por una nuera que no te gustara. Extrañarte cargando un nieto. Dándome lecciones de vida cuando las necesitara. Y riéndote de mis bromas no tan buenas.
Te pienso siempre. Sólo necesitaste quince años para hacerlo bien (palabras de tu nieto). Y yo ya llevo 25 extrañándote.

Wednesday, February 10, 2016

De la mano

Cuando cambio de salones, voy de un edificio a otro. Como todos los estudiantes hacen lo mismo, las caminerías y aceras se vuelven una procesión de gente corriendo de un lado para otro. Allí es cuando los veo. Ella debe tener como 20 años con una cara risueña y una sonrisa de felicidad. Con un bolso en la espalda, su mano derecha con un bastón largo, y la izquierda firmemente sujeta al brazo de un señor. El señor parece tener más de 50 años, con su cabello ya plateado y una barba del mismo color. También sonríe y habla animadamente con la chica. No sé si es su papá, o su abuelo, o sólo alguien que la acompaña a todos lados. Pero los veo viniendo y yendo a clases, y se me hace el mismo nudo en la garganta siempre. Caminando así, de la mano.

Sunday, October 18, 2015

Otro día como hoy

Ya se hubiese levantado y haría desayuno todavía en bata. Mirando alguna foto de los nietos que alumbra la cocina desde lo que parece un altar. Se le haría entonces una sonrisa y pensaría que es muy temprano para que la llame. Y arrugaría la cara, porque hace cuarenta años no la dejé dormir. Casi a las cinco de la mañana me aparecí, con los dolores y toda la cosa. Así que no pudo descansar sino hasta mucho después. Se sonreiría otra vez y vería la foto de los nietos nuevamente, pensando en el que parece una versión mejorada de mi. Suspiraría, antes de tomarse el último sorbo de café y le preguntaría a mi papá gritando para que la escuche, "¿A que hora dijo el hijo suyo que iba a llamar?"

Thursday, October 16, 2014

Victini

Yo había cocinado la cena. Una pasta con pollo a la plancha, acompañado por unas zanahorias. Como ya es costumbre, el hijo y yo nos sentamos en el sofá con nuestros platos, porque nos gusta mirar algo de TV mientras comemos. La película del día era Pokemon White. En la película, un Pokemon llamado Victini tiene el poder de tocar a la gente y transmitir el poder de la victoria. Osea que el que es tocado por Victini, gana en cualquier cosa que esté haciendo. Ya después de haber terminado de comer, nos acostamos a lo largo del sofá y seguimos viendo como Victini ayudaba a Ash y Pikachu a resolver sus lios (al parecer siempre hay un lio que resolver en estas películas). El hijo acostado a un lado, se volteó y me dijo: "¿Papá, yo soy un buen hijo?". El Padre se quedó callado por un rato. Pensó que en sus 38 años (ya casi 39), jamás se le había ocurrido preguntarle eso a su papá. Y que ya ese hecho denotaba que el mismo no lo era. También pensó en que nunca le había preguntado al hijo si el era un buen Padre. Así que, en ese caso, también había fallado. El final, dije: "Eres el mejor de los hijos". El hijo me abrazó. Y el Padre sonriendo se sintió como que había sido tocado por Victini.

Thursday, October 9, 2014

Natalie

Camino a mi casa usualmente siempre llamo a mi hermana. Nuestras conversaciones diarias nos mantienen conectados y al día, a pesar de los miles de kilómetros que nos separan. En esta ocasión no me encontraba particularmente contento. Más bien triste, apesadumbrado. Intercambiamos chismes de los que conocemos, que yo todavía contacto por una vía u otra, y que ella les ha perdido la pista. Al final terminamos hablando de la nacionalidad de mis amigos, y mi hermana me dijo: "Pareces un Hermano Arraigada". Y la parte de mi cerebro que recuerda cosas, se iluminó con la canción. Natalie. Una canción de un trío de cantantes sobre el amor de un turista con una rusa que era políglota. Busqué rápidamente la canción y la coloque en el carro. Toda la infancia regresó, mientras en la casa se limpiaba y yo con mi hermana le quitábamos el polvo a las cerámicas de bailarinas. Para los que no la conocen y gracias a mi hermana, de los Hermanos Arraigada, Natalie:

Tuesday, August 19, 2014

Donde estás

Como ya no nos vemos y no puedo hacer nada acerca de eso, entonces te escribo. Para tratar de sonreir mientras busco tu sonido en los recuerdos. Escarbo imágenes para reencontrarme con esa sonrisa distraída que no me prestaba atención. Trato de reconstruir la sensación de tenerte cerca, pero cada vez me sale distinta y peor. Entonces lo dejo así y busco uno anécdota de los dos, de las que se pueden contar en una fiesta para hacer conversación. Me acuerdo de alguna divertida, que envolvía un cigarrillo, y la nostalgia me ataca otra vez. Mejor sería volver a lo que estaba haciendo y dejar de pensar en ti a propósito. Y que te quedes allí donde siempre estás, todo el tiempo. Desde que me despierto y algunas veces mientras duermo.