Te extraño. Extraño ese poco de cariño que me queda en el recuerdo. Tu café con leche de las mañanas que muchas veces era el balance perfecto entre café, leche y azúcar. Lo de recordarme de mi uniforme y que secara los platos. Y que de a ratos te sintieras orgullosa por que se me daba bien lo de los números. Pero quisiera extrañar más. Quisiera extrañarte regañándome por llegar tarde a casa. O feliz durante mi graduación. Quien sabe si enfadada por una nuera que no te gustara. Extrañarte cargando un nieto. Dándome lecciones de vida cuando las necesitara. Y riéndote de mis bromas no tan buenas.
Te pienso siempre. Sólo necesitaste quince años para hacerlo bien (palabras de tu nieto). Y yo ya llevo 25 extrañándote.
Wednesday, March 9, 2016
Wednesday, February 10, 2016
De la mano
Cuando cambio de salones, voy de un edificio a otro. Como todos los estudiantes hacen lo mismo, las caminerías y aceras se vuelven una procesión de gente corriendo de un lado para otro. Allí es cuando los veo. Ella debe tener como 20 años con una cara risueña y una sonrisa de felicidad. Con un bolso en la espalda, su mano derecha con un bastón largo, y la izquierda firmemente sujeta al brazo de un señor. El señor parece tener más de 50 años, con su cabello ya plateado y una barba del mismo color. También sonríe y habla animadamente con la chica. No sé si es su papá, o su abuelo, o sólo alguien que la acompaña a todos lados. Pero los veo viniendo y yendo a clases, y se me hace el mismo nudo en la garganta siempre. Caminando así, de la mano.
Sunday, October 18, 2015
Otro día como hoy
Ya se hubiese levantado y haría desayuno todavía en bata. Mirando alguna foto de los nietos que alumbra la cocina desde lo que parece un altar. Se le haría entonces una sonrisa y pensaría que es muy temprano para que la llame. Y arrugaría la cara, porque hace cuarenta años no la dejé dormir. Casi a las cinco de la mañana me aparecí, con los dolores y toda la cosa. Así que no pudo descansar sino hasta mucho después. Se sonreiría otra vez y vería la foto de los nietos nuevamente, pensando en el que parece una versión mejorada de mi. Suspiraría, antes de tomarse el último sorbo de café y le preguntaría a mi papá gritando para que la escuche, "¿A que hora dijo el hijo suyo que iba a llamar?"
Thursday, October 16, 2014
Victini
Yo había cocinado la cena. Una pasta con pollo a la plancha, acompañado por unas zanahorias. Como ya es costumbre, el hijo y yo nos sentamos en el sofá con nuestros platos, porque nos gusta mirar algo de TV mientras comemos. La película del día era Pokemon White. En la película, un Pokemon llamado Victini tiene el poder de tocar a la gente y transmitir el poder de la victoria. Osea que el que es tocado por Victini, gana en cualquier cosa que esté haciendo. Ya después de haber terminado de comer, nos acostamos a lo largo del sofá y seguimos viendo como Victini ayudaba a Ash y Pikachu a resolver sus lios (al parecer siempre hay un lio que resolver en estas películas). El hijo acostado a un lado, se volteó y me dijo: "¿Papá, yo soy un buen hijo?". El Padre se quedó callado por un rato. Pensó que en sus 38 años (ya casi 39), jamás se le había ocurrido preguntarle eso a su papá. Y que ya ese hecho denotaba que el mismo no lo era. También pensó en que nunca le había preguntado al hijo si el era un buen Padre. Así que, en ese caso, también había fallado. El final, dije: "Eres el mejor de los hijos". El hijo me abrazó. Y el Padre sonriendo se sintió como que había sido tocado por Victini.
Thursday, October 9, 2014
Natalie
Camino a mi casa usualmente siempre llamo a mi hermana. Nuestras conversaciones diarias nos mantienen conectados y al día, a pesar de los miles de kilómetros que nos separan. En esta ocasión no me encontraba particularmente contento. Más bien triste, apesadumbrado. Intercambiamos chismes de los que conocemos, que yo todavía contacto por una vía u otra, y que ella les ha perdido la pista. Al final terminamos hablando de la nacionalidad de mis amigos, y mi hermana me dijo: "Pareces un Hermano Arraigada". Y la parte de mi cerebro que recuerda cosas, se iluminó con la canción. Natalie. Una canción de un trío de cantantes sobre el amor de un turista con una rusa que era políglota. Busqué rápidamente la canción y la coloque en el carro. Toda la infancia regresó, mientras en la casa se limpiaba y yo con mi hermana le quitábamos el polvo a las cerámicas de bailarinas. Para los que no la conocen y gracias a mi hermana, de los Hermanos Arraigada, Natalie:
Tuesday, August 19, 2014
Donde estás
Como ya no nos vemos y no puedo hacer nada acerca de eso, entonces te escribo. Para tratar de sonreir mientras busco tu sonido en los recuerdos. Escarbo imágenes para reencontrarme con esa sonrisa distraída que no me prestaba atención. Trato de reconstruir la sensación de tenerte cerca, pero cada vez me sale distinta y peor. Entonces lo dejo así y busco uno anécdota de los dos, de las que se pueden contar en una fiesta para hacer conversación. Me acuerdo de alguna divertida, que envolvía un cigarrillo, y la nostalgia me ataca otra vez. Mejor sería volver a lo que estaba haciendo y dejar de pensar en ti a propósito. Y que te quedes allí donde siempre estás, todo el tiempo. Desde que me despierto y algunas veces mientras duermo.
Thursday, April 3, 2014
Merecumbé
La rutina de la mañana incluye la música del carro. El hijo y yo tenemos de donde escoger. Desde "Hace Calor" de Los Rodriguez hasta "Three Little Birds" de Bob Marley. Pero la ruta de la casa a la escuela dura poco, así que sólo se pueden escuchar tres o cuatro canciones. Después me toca elegir que escuchar mientras manejo solo al trabajo. Y así que a veces busco mi lista de canciones que he llamado "Billos y demás" y dejo que el aparato de manera aleatoria ponga algo.
Entonces la música me suena a Colombia. A pisos con cuadrados amarillos y rojizos donde aprendí a bailar. Me acuerdo de cuando bailaba con ella y se sentía medio incómodo. Y sonriendo con una lágrima canto a todo pulmón:
Entonces la música me suena a Colombia. A pisos con cuadrados amarillos y rojizos donde aprendí a bailar. Me acuerdo de cuando bailaba con ella y se sentía medio incómodo. Y sonriendo con una lágrima canto a todo pulmón:
Te vaaaaaas... y yo se que vas a volver...
Porqueeeee..... a ti te gusta El Merecumbé
Ay! Te vaaaaaas.... y yo se que vas a volver
Porqueeeee..... a ti te gusta El Merecumbé
Porqueeeee..... a ti te gusta El Merecumbé
Ay! Te vaaaaaas.... y yo se que vas a volver
Porqueeeee..... a ti te gusta El Merecumbé
Y entiendo lo que dicen. Que la música es el alimento del alma.
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