Sunday, January 2, 2011

Carlin

Mucha gente me toma por antipático. Yo creo que es por que se me hace fácil buscar el lado jocoso de cualquier cosa. Claro que algunas veces uso esa facilidad para hacer rabiar a los demás, pero la mayoría de las veces lo hago para hacerlos reir.
Mi tio Carlín, el hermano favorito de mi mamá, podía hacer reir al más serio. Mi mamá se emocionaba mucho cuando la visitaba, y podía durar con el horas hablando y riéndose. El hacía mofa de sus hermanos, de los políticos, del sexo, de las tragedias, de los muertos y de los vivos. Mi tío Carlín se burlaba de todos, inclusive de el mismo, y mi mamá -como cualquiera de sus hermanos- simplemente la pasaba de lo mejor con el.
Entonces ahora entiendo ese aspecto de mi manera de ser (eso de psicoanálisis no es sólo cosa de psicoanalistas). Yo quisiera hacer reir a mi mamá, pero no puedo. Así que trato de hacer reir a los demás. Es lo más cercano a mi motivo final: yo quiero hacer reir como lo hacía mi tio Carlin.
Mi tio Carlin hechó su última broma el año pasado, justo el 31 de Diciembre. Sin mucho preámbulo y gracias a la herencia de mi abuelo (que no fueron vacas ni terrenos sino hipertensión y patologías cardíacas) murió temprano en la madrugada. Todos mis tios y tias entonces se reunieron como siempre lo hacían para recibir el año. Lloraron a mi tio, luego brindaron por él, y lo más seguro es que después se rieron de alguna de sus ocurrencias.

Sunday, December 19, 2010

Bombero

El bachillerato con Jesuitas no solamente afianzó mi creencia en no creer, sino que hizo de caracter obligatorio en mi vida lo de ayudar a los demás (las dos enseñanzas se las agradezco infinitamente). Así que estando en la universidad, la que queda en Sartenejas, me hice Bombero voluntario. Los bomberos me costaron un poco de cosas. Perdí Matemática 5 (la de integrales en el espacio), y por ende perdí la beca de Funda Ayacucho . Mi papá siempre andaba malhumorado por mí durmiendo fuera de la casa cada dos días, pues las guardias eran 24x48. Llegaba a las clases semi dormido, y muchas veces saltaba de un "servicio" en una guardia para montarme en un autobús e ir para la universidad.
No me gradué en el tiempo que debía, ni tampoco con el promedio. Pero soy Bombero y doy gracias por ello.
274

Thursday, September 23, 2010

Pasillos de Casalta

El edificio tenia 20 pisos, y cada piso ocho apartamentos. Eso hace 160 familias en total. De todas ellas, sólo un pequeño porcentaje pagaba condominio. Ciertamente mi papá siempre andaba pendiente para que nosotros fuéramos parte de esa minoría, aunque despotricaba todo el tiempo de que el era un "pendejo" por pagar mientras los otros no lo hacían.
Lo que sucedía de vez en cuando era que el condominio no tenía dinero suficiente para pagar la electricidad del edificio. Así que la luz de los pasillos, el ascensor, y la bomba de agua no funcionaban. Eramos entonces un grupo de familias que podían ser usadas en una película de esas apocalípticas (pensándolo bien, sólo faltaban los zombies). Mi mamá andaba pendiente que todo las diligencias se hicieran antes de las seis de la tarde. Cada quien en la casa tenía una linterna asignada y era recomendable siempre salir en grupos (mi papá tenía la mejor linterna, de las que tenían dos botones: uno de metal y un botoncito rojo que servía para prender la cosa de una). Si se iba a bajar (de ese piso siete donde vivíamos), uno se paraba en la puerta con la linterna a esperar. Se esperaba que alguien conocido estuviése bajando por la escalera y rápidamente se unía uno a la procesión. Al parecer el miedo cuando se comparte, disminuye su efecto.
De verdad que uno bajaba no solamente con el corazón en la boca, sino con todo el sistema circulatorio. Ya salir de noche no era tan seguro, ahora imagínense sin luz. Así que había una especie de camaradería entre aquellos que subían y los que bajaban, algo así como lo que debieron sentir en la edad media los que viajaban en caminos boscosos sin ningún tipo de iluminación. Cuando uno se encontraba a alguien, rápidamente decía "Buenas Noches", no tanto para ser educado sino para forzar a la otra persona a responder y saber si era "conocido". A veces alguien abría una puerta en uno de los pisos y un rayo de luz iluminaba los pasillos, uno medio se alegraba por que también salía una bulla que eliminaba el silencio y la soledad de las escaleras sin luz. Pero la alegría duraba poco. Muchas veces te sorprendían un grupo de muchachos bajando gritando, sólo por molestar y asustar (y los dos objetivos, por lo menos en mi caso, eran alcanzados).
Creo que de esas caminatas por escaleras oscuras me quedo el gusto por las linternas. Si me preguntan cuantas tengo en la casa, no sabría decir el número. Pero cuando lo pienso bien creo que son muy pocas.

Friday, July 30, 2010

CCPP

Se podía ir a dos salas distintas de cine y después comerse una hamburguesa en Tropi-Burger. Se podía ir a Dorsay (que como Dorsay no hay) y después comprar jabón en Sarela. Se podía ir a Finalven para sacar dinero y depositarlo en el Consolidado. Se podía comprar material para cerámica en Secoflores y despues comprar los libros para el colegio en la Libreria de Nacho. Se podia curucutear en tiendas de electrónicos que vendían todo tipo de aparatos y además alquilaban películas (Beta y VHS). Se podía subir y bajar en cualquiera de las 16 escaleras mecánicas que habían (o de repente más). Se podía comprar muebles de Rattan (gracias al cielo pasaron de moda) y además unos zapatos Lucas en la tienda Rex. Podías visitar un Sears (para los que no lo sabían, si había un Sears). Comprar comida en CADA (cuando era tan limpio que parecía de mentiras) o solamente disfrutar viendo a los cargabolsas bajar los carritos por los tres pisos de rampa. Te podías cortar el pelo, comer un helado, jugar "maquinitas", comer un golfeado, sacar la cédula, sacar la licencia,incluso una muela o una radiografía (había varios consultorias de dentistas y médicos).

El Centro Comercial Pro Patria, era uno de los centros comerciales más modernos para su época. Cuatro niveles de estacionamiento, ascensores para carros, su propia planta de tratamiento de aguas residuales,y hasta obras de arte en algunos de los lugares comunes. Lo siento "Sambiles" pero no son nada nuevo bajo el cielo.

Sunday, June 20, 2010

Familia

Cada vez que pienso en mi "familia" termino pensando en un montón de gente. Es una lista que crece sin darme cuenta y que a veces me parece injusto no meter a todo el mundo.
Estando todavía en el liceo, una señora estuvo viviendo en la casa porque su hija necesitaba un tratamiento médico en Caracas. Ella y su hija se quedaron en Casalta por un tiempo más bien largo, y nuestra relación creció de tal manera que somos familia sin serlo. Ella estuvo conmigo y mi hermana durante un tiempo de nuestra adolescencia donde hacía falta una señora que lo recibiése a uno con una sonrisa y lo viera a uno comer lo que se había recién cocinado.
Esa señora nos quiere como sus hijos y yo la trato como una de mis madres. Y cada vez que tengo la oportunidad de hablar con ella por teléfono, gasta todas las bendiciones que le tocaban ese día en mí. Ella es de los andes. Con un brazo fuerte para abrazar y para zarandear (porque también sabe regañar). Así que la Señora Flor es otra de mis mamás (al parecer existe un comando paramaternal que auxilia aquellos que nos quedamos sin madre a temprana edad).
Pero como siempre, hay malas noticias. Su hijo menor, el último de cuatro y sólo tres años menor que yo, murió hace poco.
Para bien o para mal, veo la muerte con la indiferencia del que por experiencia conoce que ese estado toca sin remedio y que no es justo o injusto sino sólo otra cosa más que pasa. Pero no puedo evitar pensar en la Señora Flor y su dolor. Simplemente, ningún padre debería sobrevivir a sus hijos.

Wednesday, May 12, 2010

Ciencífico

Si, eso era lo que quería ser yo cuando era niño: ciencífico. Lo impresionante de la cosa es cómo esa idea se me vino a la mente. Mi contacto con todo lo que tuviera que ver con indagar acerca del mundo y hacer preguntas estuvo plagado de locuras. A las prueba me remito:
- Siempre recuerdo la explicación de mi papá cuando le pregunté que porqué la naranja era dulce: "Dios le puso azúcar adentro". Literalmente yo me imaginaba un tipo barbudo (así lo pintaban en los libros de catecismo) con una cuchara poniéndole azucar naranja por naranja, árbol por árbol. Por eso lo de la fotosíntesis y todo el lío de las plantas siempre me pareció en el colegio cosa de mentiras.
- Una vez al preguntarle a una profesora en 6to grado que porqué mi carrito de baterias prendía las luces cuando no tenía pilas y lo hacía rodar a la fuerza (cuando se hace eso el motorcito funciona como un generador y puede hacer prender las luces), simplemente me dijo que en el aire había electricidad y que de repente el carrito la "atrapaba". Me tomó llegar a Electricidad en Noveno año para poder explicarme el fenómeno.
- Cuando le preguntaba a mi mamá acerca de cualquier aparato-artefacto-cosa de la casa del cual yo no sabía su utilidad, ella salía con su "para que no llueva". Ya después simplemente no preguntaba.
- Había que cuidarse para no enfermarse, y en caso de que sucediera se iba para un doctor que no era santo (osea no podía hacer milagros). Pero además se le rezaba a un Santo que si había sido doctor (que además si podía obrar milagros).
- Se nos decía que la brujería no existía pero "de que vuelan vuelan" (si esto no es la perfecta contradicción, por lo menos se le parece mucho).
Ahora como soy la persona que tiene que dar explicaciones (de verdad que los niños preguntan bastante), no uso la carta de lo "desconocido". Lo que puedo explicar lo hago de manera sencilla, y lo que no simplemente digo "todavía se está tratando de averiguar". Por que ser Ciencífico es eso, es estar convencido de que aunque no tenemos la explicación de todo; todo debe tener una.

Tuesday, April 27, 2010

303

Había una clase que se llamaba Educación de la Fé (no voy a entrar en polémicas con ese nombre, que espero lo hayan cambiado). En séptimo año la daba casualmente alguien con mi mismo nombre. En una ocasión, para una de las clases, estábamos escuchando y analizando canciones de moda. Al parecer no nos dábamos cuenta de cómo se nos manipulaba con los merengues que sonaban cada rato en la radio. Era la época de Roberto Antonio, Wilfrido, Sergio Vargas, las Chicas del Can y demás (quisiera ver haciendo algo similar con los fulanos reggaetones de ahora). La canción: Cuarto de Hotel de Bonny Cepeda. El profesor tenía un grabador donde ponía la canción a sonar por unos instantes y después hablábamos de la letra. En una de esas la canción decía: "donde ella pasó a ser de niña a mujer". Y el profesor estaba tratando de explicar que estaba errado pensar que una niña se convertía en mujer al momento de tener sexo. Como argumento preguntó: "¿Osea que en este salón sólo hay niñas?".

Como los pocos lectores de estas líneas sabrán, no solamente me gusta buscarle las cinco patas al gato (como decía mi mamá). Sino que además siento una serena satisfacción al mostrarle el gato a todo el mundo. Así que yo apunté: "Creo que eso no nos consta a ninguno aquí".
El tocayo sólo respondió: ¡Te me sales del salón!

Yo me salí en el acto, pero pensando en la observación que iba a poner en la "Carpeta" (si sentiste un friíto en la espalda al pensar en la "Carpeta" que el semanario cargaba para arriba y para abajo somos contemporáneos). Empenzé a pensar en mi estrategia para que la observación fuera anulada por el Jefe de Seccional. Pensaba en decirle que a menos que alguien hiciése una prueba a todo el mundo, en ningún momento le falté el respeto a nadie. Así estuve pensando por el resto de la hora que duró la clase, sentado en la escalera.

El salón salió de clase. Algunas de las muchachas me vieron con ojos medio feos. Mi tocayo no me dijo nada, y el semanario me mostró la carpeta. Ciertamente el profesor de "Educación de la Fé" no puso ninguna observación. Supongo que el profesor creyó que no valía la pena entrar en discusiones acerca de fé y virginidades con un chamín que ni siquiera se había desarrollado.